Publicación en PDF: “Herbiers, trésors vivants”

marzo 9, 2017 at 5:32 pm Deja un comentario

Herbiers, trésors vivants2014Boone, C. & Vivent, D. (2014) Herbiers, trésors vivants. Tables rondes sur la valorisation des herbiers. 114 pp. Collection du Jardin botanique. Jardin botanique de Bordeaux. ISBN 978-2-9551428-0-6 [Encuadernado en rústica, 28 × 22 cm].

Este volumen de agradable presentación recoge –como ya dice el subtítulo– las intervenciones en las “Mesas redondas sobre la valorización de los herbarios” celebradas en Burdeos los días 13 y 14 de octubre de 2013, bajo el patrocinio del Jardín botánico de dicha ciudad en colaboración con otras entidades regionales o locales. Como paso previo se habían unido varias instituciones del Departamento de las Landes y la región de Aquitania para iniciar la digitalización de los principales herbarios territoriales, destacar sus valores múltiples y organizar una exposición itinerante: Los herbarios, tesoros vivos.

La primera sección, organizada para responder a la pregunta ¿Qué es un herbario? con respuestas enfocadas desde el punto de vista científico y patrimonial (texto de F. Danet sobre los importantes herbarios del Jardín Botánico de Lyon (LYJB) que albergan 250.000 pliegos, incluyendo colecciones recientes y otras de los siglos XVII-XIX como las de Dombey, Salzmann o Jordan); desde el punto de vista de los archivos y bibliotecas (texto de J. Pons donde acentúa la colaboración enriquecedora que ha habido entre los botánicos y el personal de los museos o archivos donde se reciben, se procede a su inventario y conservación y se procura “comunicar” su contenido a la sociedad, re decir, revalorizarlos) y luego, desde el punto de vista histórico –texto de C. Boone– situando el nacimiento de los herbarios en el siglo XVI que permitió pasar de las propiedades de las plantas a las plantas mismas como objeto de estudio, inventariar y dar nombre a las especies, anotar informaciones sobre los ambientes donde viven primero a escala local después mundial, especialmente donde se ha pasado del “herbario de autor” al “herbario general”, de las informaciones de una época a las de varias de ellas sucesivas, donde la “biodiversidad” engloba desde los análisis moleculares de las muestras para estudios bioquímicos o filogenéticos a la evolución histórica de sus poblaciones, la cual ayuda en fin a comprender la evolución de los hábitats y del hombre mismo que los habitaba.

La segunda sección se pregunta por qué y cómo conviene inventariar un herbario y responde con dos capítulos. El primero lo escribe M. Pignal, de Museo Nacional de Historia Natural de París (herbario P, considerado el más grande del mundo, estimado en 11 millones de pliegos) que nos habla de la infraestructura sobre las colecciones de Historia Natural de Francia que ya tiene su reflejo en línea e-ReColNat a escala nacional y a diversas escalas regionales –Provenza-Alpes-Costa Azul por ejemplo–. La informatización ayuda a concretar la variada información que contienen y a la vez aportar datos a otros proyectos: el Inventario Nacional del Patrimonio Natural (INPN francés), el SINP (Sistema de información sobre la Naturaleza y los Paisajes, Francia) o el GBIF internacional. Pero como también se obtienen imágenes, el conjunto se convierte en una infraestructura importante de investigación que dará resultados inesperados en la que podrán integrarse otras plataformas en desarrollo. Aparte, en el caso de los “herbarios históricos” conservados en bibliotecas abiertas al público, F. Rosfelter señala que una vez inventariada la colección como tal, cabe estudiar su contenido, asegurar su buena conservación y dar visibilidad a ambos mediante un portal web.

En la tercera sección, para concretar la manera de conservar y restaurar un herbario, C. Delnatte esboza los mecanismos para prolongar la vida de las colecciones para que puedan servir a la comunidad científica: conservación preventiva, reduciendo su deterioro y minimizando el uso de productos tóxicos; controlando humedad, temperatura o luz y además controlando los ataques de insectos por diversos métodos, el más extendido el tratamiento por congelación, pero también las trampas de feromonas, anoxia, etc. El objetivo último es que puedan llegar a describirse las muchas especies nuevas que todavía “esperan” al taxónomo que las descubra en la naturaleza o en las colecciones.  Además, M. Smilauer y C. Lelievre nos ponen el ejemplo de la conservación llevada a cabo en el herbario de Haller (1708-1777), a cargo de la Biblioteca Nacional de París, donde se ha llevado a cabo un tratamiento “curativo” a la vez que se ha procedido a su informatización teniendo en cuenta sus características.

Sección cuarta: C. Boone y M. Jean detallan para empezar el inventario que se ha hecho de los 255 herbarios de la región de Aquitania -incluye cinco departamentos o provincias-, tanto de los institucionales como de los particulares, su tipología, situación y perspectivas. Luego L. Boulangeat, de la asociación Tela Botanica, nos habla del esfuerzo que vienen haciendo en torno al citado proyecto nacional eReColNat, con el fin de que sirva para establecer protocolos homogéneos y para abrir dinámicas a escala regional  mediante la plataforma de metadatos CoEL, la cual permite transmitir datos a GBIF.

Otro aspecto bien ilustrativo de la temática se desarrolla en la sección quinta, donde dos herbarios señeros –París y Burdeos– hablan de cómo están desarrollando la informatización o escaneado de sus importantes colecciones, con qué herramientas concretas. Solo anotaremos que el primero de ellos se considera el más grande del mundo (unos 11.000.000 de pliegos) y ha externalizado el proceso a una empresa durante varios años tras movilizar a equipos mixtos de botánicos, técnicos y documentalistas. El método del segundo –“HerbScan”– se está probando en un herbario regional francés (BBF) y el tercero (700.000 pliegos) ha dispuesto de nuevas instalaciones y procede a mejorar la conservación y empezar el escaneado de sus fondos.

En la penúltima sección se comentan diversas iniciativas para revalorizar los herbarios desde las distintas instituciones que los conservan (museos, universidades, conservatorios y jardines botánicos…).

Finalmente, en la última sección (pp. 96-107) se recapitula sobre las diversas temáticas tratadas, enumerando algunas conclusiones y transcribiendo las preguntas y respuestas que han suscitado. Una bibliografía sintética –alfabética y numérica– de todos los textos recogidos, con referencias muy actuales, viene a completar los resultados de esta reunión dinámica por cuyo planteamiento felicitamos a los autores y organizadores. Asimismo, el cuidado de los editores ha conseguido reafirmar en este libro el valor científico, patrimonial e histórico de nuestras colecciones, grandes o pequeñas, por lo que reconocemos su esfuerzo y recomendamos su lectura.

Luis VILLAR en el Boletín de la AHIM 17.

Entry filed under: herbarios, Libros. Tags: , , , , , , , , , .

Fallece Pedro Montserrat, nuestro Presidente Honorífico Artículo sobre los herbarios particulares de Italia

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Trackback this post  |  Subscribe to the comments via RSS Feed


Logo AHIM
marzo 2017
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  

A %d blogueros les gusta esto: